Un acompañamiento único, para ti y para este momento de tu vida

Terapia psicológica ajustada a ti

Terapia Psicológica Individual

Ayudo a personas que atraviesan dificultades emocionales que afectan a su bienestar y su día a día. En ocasiones, el malestar aparece de forma clara (como ansiedad o depresión), y otras veces se presenta como una sensación más difusa de vacío, bloqueo o insatisfacción.

Acompaño procesos de:

  • Ansiedad: preocupaciones constantes, miedo intenso, ataques de pánico, mente hiperactiva.
  • Tristeza, depresión o desmotivación: apatía, desconexión emocional, dificultad para disfrutar.
  • Pensamientos obsesivos y necesidad de control.
  • Dificultades emocionales y relacionales: patrones repetitivos, inseguridad, problemas en los vínculos.
  • Crisis vitales: cambios importantes, conflictos de pareja, problemas familiares o laborales.

El objetivo es comprender el origen del malestar, recuperar el equilibrio emocional y ayudarte a desarrollar recursos para afrontar los desafíos con mayor claridad y seguridad.

Terapia EMDR y trabajo con trauma

Soy especialista en Terapia EMDR y Teoría del Apego, enfoques centrados en el abordaje del trauma psicológico y las experiencias emocionales difíciles.

La terapia EMDR permite trabajar experiencias que han quedado “bloqueadas” en la memoria emocional y que siguen generando malestar en el presente.

Desde este enfoque, no se trata de re-experimentar el trauma, sino de reprocesarlo e integrarlo de forma segura, reconectarte con tus recursos internos y mirarte con mayor compasión.

La experiencia acompañando a las personas desde este enfoque me ha mostrado que el verdadero cambio ocurre cuando el dolor puede mirarse con cuidado, sin sentirse solo/a y con alguien a tu lado que te acompaña, no que te empuja.

Sanar no es olvidar el pasado, sino integrarlo para que deje de doler en el presente.

Psicología en Adolescentes

Durante años he acompañado a adolescentes en un momento clave de su desarrollo, una etapa en la que pueden surgir dificultades como:

  • Ansiedad
  • Baja autoestima
  • Conflictos familiares
  • Dificultades de identidad
  • Problemas de regulación emocional o ira

La adolescencia, implica grandes cambios que pueden experimentarse como retos tanto para los jóvenes como para sus familias, y muchas veces puede vivirse con incertidumbre o dificultad.  

Acompañar estos procesos de manera sensible y respetuosa ha sido, y sigue siendo, una herramienta clave para el cambio. Ser testigo del crecimiento de los adolescentes, cómo transforman su malestar en recursos y desarrollo personal, es una de las partes más gratificantes de mi trabajo como psicóloga.

Mi enfoque es respetuoso, cercano y colaborativo, ayudando a adolescentes y familias a desarrollar herramientas emocionales para esta etapa.

Psicología perinatal y mujeres

Mi deseo de ser madre, el embarazo y la crianza despertaron en mí una montaña de emociones. Muchas de ellas me sorprendieron, me desbordaron, y me enfrentaron a vivencias para las que sentía que no estaba preparada. Desde esta experiencia nació en mí el deseo de acompañar a otras mujeres que, como yo, transitan estas etapas llenas de ilusión, dudas, miedos y cambios profundos.

Desde ese lugar humano y vivido, me formé en psicología perinatal para poder ofrecer un acompañamiento sensible, respetuoso y profesional en cada etapa del camino.

Acompaño a mujeres en procesos de:

  • Búsqueda de embarazo
  • Embarazo
  • Postparto
  • Crianza y maternidad
  • Pérdidas gestacionales
  • Infertilidad

En este camino no se trata de ser perfectas, sino de estar acompañadas, de sostenernos y comprendernos sin juicios y sobre todo recordar que no estamos solas.

Crear una red de apoyo y cuidado es fundamental para las mujeres y sus familias en esta etapa de sus vidas.

Trauma y Teoría del Apego

El vínculo que construimos en la infancia influye en cómo nos relacionamos en la vida adulta.

Cuando el apego ha sido seguro, solemos sentir mayor confianza y estabilidad emocional. Cuando el apego ha sido inseguro, pueden aparecer dificultades como:

  • Miedo al abandono o a experimentar rechazo
  • Dependencia emocional o por el contrario evitación del vínculo como forma de protección
  • Inseguridad en los vínculos, relaciones inestables o muy intensas
  • Baja autoestima, sensación de no ser “suficiente”, necesidad de buscar aprobación externa
  • Patrones insanos repetitivos en pareja cómo dificultad para poner límites, elegir relaciones que generan sufrimiento
  • Dificultad para confiar o pedir ayuda
  • Desconexión afectiva
  • Sensación de vacío o falta de dirección personal

Esta mirada y el uso de herramientas de integración del trauma psicológico como la terapia EMDR, permite comprender estos patrones desde una posición compasiva, para poder repararlos y construir formas de relación más sanas. Este es un camino que yo misma transité. Por eso, cuando acompaño a otras personas —en su maternidad, en su adolescencia, en sus vínculos o en su dolor emocional— lo hago con la conciencia de lo que significa necesitar ser vista, sentirse sostenida y comprendida desde un lugar seguro.

Nombrar lo que dolió, lo que faltó, lo que no se entendió es el primer paso para poder sanar. Desde ahí, es posible empezar a reparar, y ofrecer un vínculo más sano, más respetuoso, y más consciente.

Sanar nuestro trauma, nuestra herida, no borra la historia, pero nos da la posibilidad de mirarla desde otro lugar, con más amabilidad, y de relacionarnos con el mundo de una forma que realmente nos haga sentir mejor.